domingo, 15 de agosto de 2010

IGLESIAS, BASÍLICAS Y CATEDRALES (II)

CATEDRAL DE ASTORGA (LEÓN, España)
JEDUARDO 2010

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UN ALTO EN EL CAMINO DE SANTIAGO: ASTORGA
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Astorga es la capital de la maragetería y encrucijada de caminos y vías ya desde el emperador Augusto. Aquí se unen el camino de Santiago francés y la Vía de la Plata que viene desde Sevilla para llegar hasta los puertos de Asturias y Cantabria.
Su catedral es un formidable ejemplo de la mezcla de estilos evolucionados conforme pasaron las épocas de construcción del edificio. Iniciada en 1471, su interior es un bello ejemplo del gótico. Tiene también elementos renacentistas, y la fachada es una muestra del barroco. Su torre izquierda fue reconstruida tras el terremoto de Lisboa de 1755.

PALACIO ARZOBISPAL DE ASTORGA de ANTONIO GAUDÍ (LEÓN, España)
JEDUARDO 2010




ASTORGA

La muralla medieval rodea el recinto de la catedral y el palacio arzobispal, ejemplo modernista de la obra debida al genio de Antonio Guadí que recibió este encargo en 1887. Fue acabado no obstante en 1961, y en la actualidad está destinado a museo del Camino de Santiago. Merece ser visitado también el Ayuntamiento, con su formidable fachada barroca, así como la casa del poeta Leopoldo María Panero. Es, desde luego, una delicia para el peregrino acabar la etapa 21 en esta hermosa ciudad.

Y DEL CAMINO DE SANTIAGO A MADRID

LA IGLESIA DE SAN ANDRÉS (MADRID)
JEDUARDO 2010



Llama la atención esta monumental iglesia levantada en pleno barrio de La Latina, rodeada de edificios populares propios como los de la plaza de los Carros y de la Cebada; de la calle Mancebos o de la Constanilla del mismo nombre de la iglesia. Pero es que forma parte de un conjunto de otros monumentales edificios escondidos detrás, como la Capilla del Obispo donde, por ejemplo, puede ser admirado uno de los conjuntos del gótico tardío más representativo de Madrid. O el palacio de Iván de Vargas, a cuyo servicio estuvo precisamente el santo labrador.
Luego de pleitos y litigios entre los párrocos de San Andrés y los clérigos de la Capilla a cuenta de las disputas por albergar los restos del santo, acabó ganando la parroquia y fueron trasladados al lugar donde están en la actualidad, es decir, a San Andrés. Durante cuatro siglos estuvieron tapiados e incomunicados ambos recintos por esta causa. Finalmente, en 1986, fueron unidos y comunicados. Gracias a ello, pueden ser admirados todos los estilos: gótico tardío, renacentista, plateresco y barroco.


Y, POR SUPUESTO, LA FIESTA POPULAR Y CASTIZA DE LA VIRGEN DE PALOMA
(Madrid, agosto 2010)







jueves, 12 de agosto de 2010

EL ALBA SORPRENDIDA

Amanecer en "Puerta Oscura"
(Jeduardo, 12 de agosto de 2010)
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HOY SORPRENDÍ AL ALBA
(Título arrebatado a Rimbaud)
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Rompe al alba todo un estruendo de color arrebolado
Y se precipitan sobre el horizonte todos los fulgores
Que yacían desvanecidos en el regazo de las noches

Desengañados ya del sueño del sortilegio enamorado.
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Resplandece toda la ardiente aurora cual súbito venero
Como una llama que anticipa un devenir incandescente
Del nuevo amanecer que nace de un enigma dehiscente
Como una crisálida sutil que anunciara fuego y reverbero.
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Y comienza de nuevo el esplendor de la almáciga espesura
Cual cuadros de pintor atribulado en cuya mano no presiente
De rosicleres clarazules que turban el cielo de punta a punta.
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Recortando espadañas y murallas rescatadas de la ruina
Por un dios ¡ay! que pinta un nuevo arrebato que amanece
Y sucumbe la luz centrifugada hacia el día que despunta.

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DEL POEMARIO DEL ESTÍO
JEDUARDO

(Madrid, agosto 2010)

miércoles, 11 de agosto de 2010

Y LA CABEZA DE GOYA...


Don FRANCISCO DE GOYA Y LUCIENTES
(1746-1828)
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Obra del escultor JUAN CRISTOBAL GONZALEZ QUESADA y realizada en 1932. Tras estar algunos años en el Paseo de la Florida de Madrid, frente a la ermita de San Antonio, fue trasladada al parque de San Isidro, junto a la ermita del santo y el cementerio del mismo nombre.



La ermita de San Antonio de la Florida en el paseo del mismo nombre de Madrid, donde desde 1919 descansan los restos de Goya, eso sí, sin su "cabeza", cuya desaparición es un misterio.


Los famosos frescos del interior de la ermita de San Antonio pintados por el extraordinario pintor aragonés de Fuendetodos.


La pradera de San Isidro
(Goya, 1788)
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Cartón encargado por Carlos III para los tapices que adornarían los dormitorios de las infantas en el palacio de El Pardo. El motivo: las fiestas populares y las estampas costumbristas en la conocida entonces y hoy como Pradera de San Isidro. Al fondo el bello perfil de Madrid con la iglesia de San Francisco el Grande sobresaliendo en el horizonte. La composición de este cartón no estuvo exenta de dificultades técnicas según el propio Goya, por el encaje de las figuras en la profundidad de la perspectiva.
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EL MISTERIO DE LA CABEZA DE GOYA
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No es una leyenda urbana de las muchas que pueden circular por Madrid, sino una triste realidad resultante de nuestros avatares políticos - tan trágicos en tantas épocas -, como de la patética desidia burocrática de la época. La historia más o menos es esta:

En el año 1880, el cónsul español en Burdeos visitaba regularmente el cementerio de la ciudad por tener allí enterrado a un familiar. Y fue por pura casualidad cuando descubrió un panteón en lamentable estado de abandono, y a cuyo nicho se accedía por una cancela que dejaba ver una losa de granito. Allí estaba enterrado Goya. El solícito cónsul se esforzó con tesón por recabar del gobierno español diligencia para trasladar los restos del genial pintor, y que le fuera erigido un mausoleo digno de su gloria pero en España.
Sus carteos con prohombres del gobierno dio como resultado que se iniciaran las obras de un mausoleo en el cementerio de la Sacramental de San Isidro, pero como las cosas de palacio van despacio y además eran tiempos de penuria, la exhumación para su traslado no se produjo sino hasta 1888, es decir, ocho años después. Pero, la gran sorpresa del diplomático consular en Burdeos llegó en el momento de abrir la tumba y el féretro de Goya con los testigos presentes, cuando comprobaron con asombro que a los restos de Don Francisco le faltaba la calavera. Así consta en el acta oficial levantada. Había además dos féretros, uno de zinc y el otro de madera. Dedujeron los firmantes que los restos de Goya eran los de la caja de madera, por cuanto que, además de ser más grandes que los de la otra, contenía restos de lo que debió de ser una tela correspondiente al gorro con que se le enterró. Los otros restos correspondían a un miembro de la familia Goicoechea, con quien vivía Goya en Burdeos desde su exilio en 1824.
Pero no es sino hasta 1899, es decir, diecinueve años después, cuando, formado un nuevo gobierno por Silvela, su ministro el Marqués de Pidal, inicia los trámites para organizar el traslado de los restos del genio de Fuendetodos. Bien que, ante la duda de cuál de los dos restos pertenecía realmente a Goya, deciden trasladar los dos en cofres distintos. Y, en ferrocarril, ambos féretros, los de Goya y Goicoechea, iniciaron su retorno, para ser inhumados en el panteón de la Sacramental que diez años antes se había levantado. Y fue ya en 1919 cuando de nuevo los dos amigos, fueron trasladados a la ermita de San Antonio donde reposan. Pero claro está, los restos de Goya están incompletos; falta su cabeza.

¿QUÉ PASÓ CON LA CABEZA DE GOYA?

Desde luego es un misterio, y junto a explicaciones inauditas, hay otras bien documentadas y hasta creíbles, aunque rocambolescas.
En una revista de información general se establecieron dos posibles explicaciones, a decir de las personas citadas por la misma y estudiosas de la misteriosa desaparición de la calavera (o de la cabeza) de Goya. La primera es de una biógrafa de Goya, Antonina Vallentí, que asegura que en Fuendetodos (Zaragoza), lugar de nacimiento de Goya, existía un cuadro titulado: "El cráneo de Goya pintado por Fierro en 1849". El cuadro despareció y sólo en 1928, el académico zaragozano Don Hilario Gimeno aseguraba haberlo comprado. La biógrafa continuó sus pesquisas y fue a ver a los herederos de los Fierro, quienes le confirmaron la versión del académico. Y estos aseguraban que un hijo suyo había llevado la ilustre calavera de Goya a Salamanca, donde había iniciado los estudios de medicina en su universidad. Y fue uno de sus tíos quien al parecer intentó comprobar la fuerza expansiva de los gases de los garbanzos, introduciéndolos en las cuencas de la calavera y calentado luego ambos mediante su inmersión en agua a punto de hervir, lo cual dio con el cráneo de Goya en varios pedazos. Inservible pues ni siquiera para estudiar, lo que quedaba del cráneo fue ofrecido a un perro como festín. Así se describe en "El cráneo de Goya" de Muñóz Puelles.

Y la otra versión es que Goya dio su consentimiento para que, una vez muerto, su amigo el Dr. Laffargue le cortara la cabeza para realizar estudios médicos frenológicos. Parece ser que la operación se realizó en secreto en el asilo de San Juan de Burdeos, lugar que sirvió de inspiración a Goya para pintar "Los locos de Burdeos". Y el cráneo, una vez realizado el estudio, fue enviado a París a su Facultad de Medicina. Y allí se le perdió la pista a la calavera del genial pintor. ¿Cuál es la explicación más verosímil?


BUSCANDO A QUEVEDO DESESPERADAMENTE


IGLESIA DE SAN ANDRÉS
(Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, España)
JEDUARDO 2010



D. FRANCISCO DE QUEVEDO, en la estatua levantada en la plaza que lleva su nombre de Madrid


La céntrica y célebre iglesia de San Ginés de Madrid, donde fue bautizado Quevedo en el año 1580. Aquí yacen los restos de otro ilustre de nuestro siglo de oro: Don Félix Lope de Vega


VILLANUEVA DE LOS INFANTES
(Ciudad Real)
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Quevedo murió en el año 1645 en Villanueva de los Infantes a la edad de 64 años, en una lúgubre celda del convento de Santo Domingo. Dejó testado que quería ser enterrado junto a su hermana Margarita en el convento de los dominicos de Madrid, Santo Domingo del Real, bien que, provisionalmente, debían de hacerlo en la capilla del convento donde murió.
No hemos sido los españoles muy escrupulosos en el trato con nuestras glorias de las letras y las artes. Ni en vida de muchos de ellos ni, desde luego, una vez muertos. Nuestro Panteón de Hombres Ilustres (¿por qué sólo de hombres?), es desolador. Los restos de Velázquez desaparecidos en la plaza de Ramales. Goya perdió la cabeza en su tumba del exilio en Burdeos, etc. La lista de nuestras glorias maltratadas es interminable.
Desde luego es el caso de nuestro mejor y más representativo poeta de la España del Barroco, obsesionado por engrandecer con el arte lo que ya era nuestra evidente decadencia política. Sus negocios políticos heredados de la posición de su familia en la Corte, le supuso ir a la cárcel dos veces. La primera a la caída de su mentor y protector el Duque de Osuna, y la segunda cuando se enfrentó al otro valido posterior, el poderoso Conde Duque de Olivares, por un asunto tan nuestro y tan de la época: la elección del patrón de España entre Santiago y Santa Teresa. No obedeció al valido de abstenerse en la disputa y dio con sus huesos de nuevo en la cárcel de León.
Cuando salió, ya con sesenta y tres años, se retiró a las posesiones paternas de Torre de Juan Abad, en La Mancha. Y de allí, con la salud ya muy quebrantada, se trasladó a Villanueva de los Infantes donde murió. Pero no le hicieron mucho caso en su deseo manifestado en el testamento, y ahí comienza todo un dislate. Fue enterrado sí, pero en la capilla privada de la familia Bustos de la iglesia de San Andrés. Y al poco, cuenta la leyenda que su tumba fue profanada por un rejoneador, para robarle unas espuelas de oro (o al menos doradas) con las que fue enterrado nuestro insigne escritor y polemista. Claro que el rejoneador ladrón parece que recibió su merecido, pues murió corneado en la plaza cuando cabalgaba toreando con las espuelas de Quevedo.
Levantado el Panteón de Hombres Ilustres en la Sacramental de San Isidro de Madrid, en la sección de grandes de las letras, se ordenó por el gobierno el traslado de los restos de Quevedo desde la iglesia de San Andrés de Villanueva a un mausoleo que se le iba a preparar. Y, efectivamente mandaron unos huesos desde la villa del campo de Montiel, pero no eran los de Quevedo sino los de una señorita joven con su dentadura completa, razón por la cual no podía ser aquel envío la osamenta de Don Francisco.
Luego, en la cripta de la iglesia donde reposaban los restos de Quevedo, se fueron realizando más enterramientos y, tras muchos años, bien puede decirse que sus huesos yacían revueltos con cientos de vecinos enterrados allí también. Hasta que en el año 2007, un grupo de peritos y científicos del CSIC se personó en Villanueva de los Infantes y, tras una laboriosa y paciente tarea, parece que consiguieron recuperar algunos de sus huesos y rescatarlos de entre más de treinta mil piezas. La clave para hacerlo: su fémur. Es sabido que Quevedo era cojo y que dicho defecto se conservaba perfectamente en ese fémur que lo delató. Y así fue cómo, al parecer, dieron con algunos de los huesos de nuestro ilustre escritor. A menos, claro está, que en el osario hubiera más cojos.

martes, 10 de agosto de 2010

ARRUÍNAME PERO NO ME DEJES: LA BELLA OTERO


AGUSTINA OTERO o CAROLINA OTERO, más conocida como LA BELLA OTERO.
Nació en 1868 en
Ponte de Valga (Pontevedra, España)

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Pocos personajes femeninos españoles han concitado el interés de escritores, biógrafos y novelistas como lo ha sido la apasionante vida de esta mujer. Claro que a ello contribuyó mucho ella con su propia desbordante imaginación, puesta a prueba cuando, allá por 1926, le dictó sus memorias a Claude VALMONT. Tanto, que escritores como Carlos Fuentes en su novela Cambio de Piel escrita allá por 1967, se tragó que había nacido en Cádiz y era hija de una bellísima gintana y un oficial griego que la sedujo y secuestró. O que era hija ilegítima de Eugenia de Montijo. Pero con ser mucha y exagerada su imaginación, la realidad de su vida tampoco tenía nada de normal, aunque su origen - que ella siempre trató de ocultar - fuera más humilde y desgraciado.
Nació en 1868 en Ponte de Valga (Pontevedra, España), hija de padre desconocido al igual que sus otros cuatro hermanos. A los diez años sufrió una brutal violación por un zapatero de su pueblo, a resultas de lo cual tuvo que estar ingresada en un hospital con lesiones graves. No volvió a su pueblo y abandonó el hogar para dedicarse a limpiar y fregar suelos en Santiago de Compostela. También ejerció la prostitución y cantó - quería ser cantante de ópera - en bares y tugurios.
Pronto se dejó seducir por un muchacho con el que marchó a Lisboa, donde se inició en los cafés cantante haciéndose pasar por gitana andaluza que bailaba y cantaba. Hasta que su amor la abandonó dejándola sola camino de Barcelona, adonde ella lo siguió. Allí debutó en varios cafetines y teatros, y también tuvo un aborto. Hasta que conoció a un banquero y hombre de negocios francés que se la llevó a Marsella, donde empezó a ser conocida y codiciada por los hombres, atraídos más por su encantos físicos verdaderamente exóticos, que por los artísticos. Ella, a su vez, supo manejar bien todas esas situaciones, dejando a unos amantes por otros a medida que los últimos no podían satisfacer y pagar sus caros caprichos y lujos. De Marsella saltó al Folies Bergére de París, y de allí a Nueva York, Buenos Aires, La Habana o Moscú. Su descubridor, convertido en amante, se suicidó a causa de los celos y no fue el único hombre que lo hizo.
Aunque llegó a interpretar alguna Carmen de Bizet, en realidad nunca triunfó como tal intérprete de ópera. Maurice Chevalier llegó a decir que, en ella, en realidad todo se reducía a la misma partitura: sexo.
Pero, sea como fuere, hombres poderosos y ricos se la disputaban con costosísimos halagos en forma de joyas o generosos regalos, y, por supuesto, con rumbosas apuestas en los casinos donde muchos de ellos acabaron arruinados por su amor. Y arruinados, claro está, eran abandonados también por esta bellísima cortesana.
Nunca se casó y es posible decir también que, salvo probablemente al muchacho con el que huyó a Lisboa y luego siguió a Barcelona, nunca amó a ningún hombre realmente, simplemente los utilizó para amasar una formidable e incalculabe fortuna. Se retiró a los 46 años, y luego se dedicó a jugarse toda esa fortuna en los casinos que dilapidó rápidamente. Murió en Niza con 97 años en 1965, sólo tenía 609 francos y algunos gatos. Una de las mas bellas y representativa cortesana de la Belle Époque, que había tenido a Príncipes, Jefes de Estado y ricos hancendados a sus pies, vivió y murió sola y olvidada desde que perdió su última apuesta en el casino.



LA BELLA OTERO
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Y ALGUNOS DE SUS PODEROSOS AMANTES Y PROTECTORES


ALFONSO XIII, REY DE ESPAÑA


LEOPOLDO II, REY DE BÉLGICA



GUILLERMO II, Kaiser de Alemania



SERIE RECIENTE DE ANTENA TRES SOBRE LA BELLA OTERO

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Se han hecho numerosas biografías sobre Carolina OTERO, unas copiadas de sus memorias en francés dictadas en 1926, y otras para revisarla precisamente por sus evidentes fantasías. Pero lo mismo aparece como personajes en novelas (caso de Gonzalo TORRENTE BALLESTER, en Tocata y fuga), que en series de televisión o en cine. Charles Castle escribió una biografía en inglés en 1981 que tituló La última gran cortesana. Así vivió, desde luego.

domingo, 8 de agosto de 2010

IGLESIAS, BASÍLICAS Y CATEDRALES (I)


BASÍLICA DE SAN FRANCISCO EL GRANDE
(MADRID, España)
JEDUARDO 2010







En el castizo barrio madrileño de La Latina, fue levantada esta imponente iglesia sobre un convento ermita que la leyenda atribuye al fundador de la orden San Francisco de Asís. Es de estilo neoclásico y su contrucción fue iniciada a mediados del siglo XVIII. Los primeros bocetos fueron diseñados por el fraile franciscano experto en matemáticas y arquitectura, Fray Francisco Cabezas. Dicho proyecto fue completado por Antonio Pló y continuado por Sabatini. La cúpula redonda es la tercera más grande de la cristiandad, con 33 metros de diámetro y 72 metros de altura. Se hallan seis capillas laterales y distribuidas simétricamente con tres a cada lado de estilo ecléctico. El museo contiene más de cincuenta obras de motivos religiosos de pintores del barroco español e italiano, como Carducho, Ribalta, Zurbarán o Alonso Cano. Fue designada basílica por el Papa, y pertenece a la Obra Pía de los Santos Lugares de Jerusalén. En 1980 fue declarado BIC en la categoría del Monumento Nacional.
CATEDRAL DE BURGO DE OSMA (SORIA, España)
JEDUARDO 2010







De estilo gótico, se inició su construcción en 1232 sobre otra románica de la que aun puede contemplarse algunos restos. Fueron realizadas varias ampliaciones en diferentes etapas posteriores, entre los siglos XVI y XVIII, con la aportación principal de la torre de estilo neoclásico, construcción iniciada en 1739 y finalizada en 1784. Comparte la sede catedralicia con la Concatedral de San Pedro de Soria.