martes, 4 de mayo de 2010

BUKOWSKI, EL ÚLTIMO MALDITO

Charles BUKOWSKI (1920-1994), el último de los poetas malditos












El descarnado realismo o el lirismo más sórdido de los lúgubres lugares que frecuentó, son recurrentes en sus relatos y poesías. Tierno a veces y brutal otras. El alcohol, el sexo y la soledad fue la otra materia de su inspiración, por otra parte tan admirada. Así hacía hablar a su alter ego, Henri Chinaski.




Pasó su vida entre las carreras de caballos, borracheras seguidas de interminables resacas y trabajos precarios. Luego escribió memorables relatos y magníficos poemas.




Poema a la cerveza


No sé cuántas botellas de cerveza consumí mientras esperaba que las cosas mejoraran. No sé cuanto vino, whisky y cerveza, principalmente cerveza consumí después de haber roto con una mujer esperando que el teléfono sonara esperando el sonido de los pasos, y el teléfono no suena sino mucho más tarde y los pasos no llegan sino mucho más tarde. Cuando el estómago se me sale por la boca, ellas llegan frescas como flores en primavera: -”¿Qué carajo hiciste? Llevará tres días antes de que puedas follarme” Una hembra dura más vive siete años y medio más que el macho, y toma muy poca cerveza porque sabe que es mala para la silueta. Mientras nos volvemos locos ellas están fuera bailando y riendo con muchachos divertidos. Bueno, hay cerveza bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza y cuando levantas una se desfonda y las botellas caen rodando entrechocándose derramando ceniza gris húmeda y cerveza vieja o las bolsas caen a las 4 de la mañana produciendo el único sonido en tu vida. Cerveza ríos y mares de cerveza cerveza, cerveza, cerveza. La radio pasa canciones de amor mientras el teléfono permanece en silencio y las paredes se ciernen y cerveza es todo lo que hay…..




El epitafio de su tumba tras la resaca: lo intentó.

***
MUJERES
(Anagrama, 2006-1978)


En Mujeres, una de las más aclamadas novelas de Bukowski, su alter ego Henry Chinaski, el " viejo indecente ", un perdedor nato, se encuentra a los cincuenta años con una creciente reputación literaria, algún dinero en el banco y mujeres: montañas de mujeres. Se le ofrecen en los recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin cesar. Y Chinaski las quiere todas, quiere desquitarse de su largos años de forzadas abstinencias. Y, a la vez, este gigantesco maratón sexual es un proceso de aprendizaje, de conocimiento, en el que Bukowski no escatima sarcásticas observaciones sobre sí mismo, y en el que en el machismo de textos anteriores queda seriamente erosionado. Todo ello unido a incontables borracheras: el alcohol en tanto que mecanismo que le permite seguir viviendo, a la par que le destruye. Bukowski parece sugerir que las alternativas -es decir, una carrera más respetable, literaria o la que fuere- son aún más deshumanizadas. " Mujeres parece una historia sobre sexo y borracheras, cuando en realidad es un poema sobre el amor y el dolor " " Su prosa es el resultado de un arte que opera por sustracción, no por acumulación... No hay nunca una palabra de más, eliminable o sustituible "

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