jueves, 10 de junio de 2010

DE HERIDAS Y MITOS (I)












Hay heridas abiertas por toda la ciudad. Unas capas de ungüento amarillo y blanco recubren hastiales y medianeras de calles y plazuelas. Es como una reparación de urgencia, para que las llagas abiertas por la acción demoledora de la barbarie de las máquinas, quede suturada y sanada. Viejos edificios que desaparecen y que serán sustituidos por impersonales construcciones modernas.



















Y también un regusto por el mito del Ave Fénix. En Madrid, entre la Gran Vía y el paseo de la Castellana, hay más de medio docena de estas extrañas aves que dicen que resurge de sus propias cenizas. Dicen también que este personaje mitológico vivía en los jardines del paraíso y que tenía por costumbre anidar en un rosal. Fue la espada de fuego del ángel que expulsó a Adán y Eva la que provocó el incendio del nido y del ave. Parece ser que puesto que era el único animal que se negó a probar la fruta del paraíso, le fueron concedidos varios dones, entre ellos la inmortalidad al poder renacer de sus propias cenizas. Esto lo explica todo.







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