jueves, 1 de julio de 2010

DIÁLOGO DE LA INTIMIDAD


MANUEL ALTOLAGUIRRE BOLÍN

Poeta

(Málaga 1905- Burgos 1959)



Forma parte del grupo de poetas de la llamada "generación del 27". Menos conocido, desde luego, que Salinas, Guillén, Diego, Lorca, Alberti o Cernuda, pero no por ello menos importante. Se declaró seguidor de Juan Ramón Jiménez, Garcilaso y San Juan de la Cruz. Cuando apenas tenía cinco años murió su padre, que era juez en Málaga. Luego estudió derecho pero nunca llegó a ejercer de abogado.

Es en 1923 cuando junto con otros amigos funda la revista Ambos, que es donde publica sus primeros poemas. Luego, en 1924 funda, junto con Emilio Prados, otro poeta de la misma generación del 27, la imprenta Sur, donde publican la revista Litoral. En 1931 publica Verso para una amiga y Soledades juntas, dedicado a Vicente Aleixandre. Ese mismo año conoce a la que luego sería su mujer Concha MENÉNDEZ. Se la presentó Federico García Lorca en la famosa cafetería de Madrid La Granja del Henar. Al año siguiente se casan en Madrid con el apadrinamiento de Lorca, Juan Ramón Jiménez y Cernuda.

Tras un destino en Londres donde muere su primer hijo, vuelven a España y fundan en 1936 la imprenta conocida como "La Verónica". En esta imprenta llegan a publicarse la revista que dirige Neruda Caballo verde, o la colección Héroe, con publicaciones de Lorca, Cernuda o Miguel Hernández.

También es en 1936 cuando aparece Las Islas invitadas, y reinicia su actividad teatral siendo nombrado director de La Barraca. En 1938 recibe el Premio Nacional de Teatro por Ni un solo muerto.

En 1939 junto con su esposa parte para el exilio camino de México, pero se queda inicialmente en Cuba, concretamente en La Habana hasta 1943, donde reanuda su actividad editorial. Después parte hacia México donde publica Nuevos Poemas y Fin de un amor entre otras muchas. Después entra en el mundo del cine y le encarga varias películas a Luis Buñuel. Muere en 1959 en un accidente de carretera en España.

CONCHA MÉNDEZ CUESTA

(Madrid 1898- México 1986)

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Hay dos mujeres muy importantes en la vida de Manuel ALTOLAGUIRRE. Concha es la primera mujer con la que tiene a su hija Paloma. Fue una joven muy liberal y con grandes inquietudes literarias y talento. En su juventud fue campeona de natación. Siendo muy joven se marchó de casa para viajar hacia Londres, Buenos Aires y Montevideo. Viaje que hizo con su amiga la pintora Maruja Mallo.

Fue novia de Luis Buñuel durante cinco años, al que dejó por su carácter machista. Conoce y se relaciona con Alberti, Lorca y Cernuda. Cuando se casa con Manuel Altolaguirre, comienza una época de colaboraciones desde la imprenta La Verónica (que luego repetirán en Cuba y México), donde combinan las publicaciones propias con las ajenas. Entre 1944 (año del abandono de Altolaguirre para unirse a María Luisa Gómez de Mena) y 1979 apenas publica nada. Su hija Paloma publica en 1991 sus Memorias habladas memorias armadas. Muere en 1986 en Coyoacán (México).




MARÍA LUISA GÓMEZ DE MENA

(Cuba 1907-España 1959)

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La otra mujer en la vida de Altolaguirre, con la que, además de unirse sentimentalmente, llega a compartir inquietudes artísticas y literarias es María Luisa. Nace en el seno de una familia adinerada ligada a la industria azucarera cubana, incluso muchas veces se la confunde con una tía que tiene un título nobiliario y un palacete en La Habana. Con menos de dieciocho años es obligada a viajar a España para casarse con el oficial del ejército español Francisco Vives, con el que tendrá un hijo. Iniciada la guerra civil española abandonará junto con su hijo a su marido para volver a La Habana.

Allí se convierte en protectora y mecenas de muchos artistas e intelectuales refugiados españoles como María Zambrano. Y desde luego de la familia Altolaguirre cuando llegan a la isla en 1939. Los ayuda con dinero y fundan de nuevo una imprenta llamada también La Verónica, y con la que llegan a publicar hasta 180 títulos. La relación de la familia Altolaguirre con su protectora es cordial, familiar y agradecida. Sin embargo, hacia 1943 deciden marcharse a México, y aunque no hay una explicación clara, el motivo es que habría estado en peligro el matrimonio Altolaguirre.

María Luisa se casa con el pintor Mario Carreño, que utilizaba la técnica del duco en sus pinturas. La relación epistolar entre María Luisa y Manuel Altolaguirre durante su nueva estancia en México, es muy frecuente e intensa. María Luisa funda el Museo de Arte Moderno de Cuba, y lo inaugura con una gran exposición de pintores cubanos. Después vienen más exposiciones, hasta una que le piden desde el MOMA de Nueva York. Y es al final de esa exposición cuando María Luisa abandona Cuba, a su hijo y al marido pintor para marcharse a México junto a Manuel Altolaguirre, que abandona también a su familia para vivir con María Luisa.
Pero este cambio en la vida sentimental del poeta provoca en él un gran desasosiego causado por el abandono de su primera familia, a la que visita con frecuencia. Es en esa época cuando escribe once Nuevos poemas. El tema central de estos poemas es el amor, el remordimiento y la inseguridad.
Después de dos años conviviendo, en 1946 María Luisa vuelve a La Habana porque los celos y las recriminaciones entre ambos son constantes. Durante ese periodo la intensidad de la correspondencia de Altolaguirre se acrecienta no obstante, y es de permanente súplica para que vuelva junto a él. Y es cuando escribe Fin de un amor. Sorprendentemente, no es hasta 1949, cuando vuelve María Luisa a México de nuevo, cuando Altolaguirre puede publicar este libro de poemas con el dinero que ella trae.
A partir de esta fecha y unidos de nuevo, ya no se separarán y participarán en numerosos proyectos, especialmente de teatro y cine. Ella se convierte en la productora de sus películas, alguna de las cuales son dirigidas por Luis Buñuel.


El matrimonio Altolaguirre, Manuel y Concha, junto con Rafael Alberti y otros amigos en el castillo de Manzanares el Real (Madrid), en 1936. Este castillo fue durante ese periodo muy frecuentado por intelectuales y escritores.


La familia Altolaguirre, Manuel, Concha y su hija Paloma en el barco que los llevaría a México. Era el año 1939. Pero es haciendo una escala en La Habana cuando cambian de opinión y, con ellos, se queda una buena parte de los exiliados republicanos españoles que viajaban en el mismo barco.


El 23 de julio de 1959, en las proximidades del pueblo burgalés Cubo de Bureba, el coche en el que el matrimonio viajaba hacia Madrid procedente de San Sebastián, derrapaba y volcaba. Por la carretera caminaban en aquellos momentos dos muchachas. Una de ellas, María del Pilar Sainz, era la hija del médico. Los heridos fueron recogidos y llevados al pueblo, donde María Luisa murió enseguida. Manuel fue llevado a una clínica de Burgos, pero a los tres días también murió.




Los restos de Altolaguirre y de María Luisa reposan en el cementerio madrileño Sacramental de San Justo, en una humilde sepultura. En la de ella hay una sencilla imagen que representa a un cristo, y en la de él unas flores de plástico y un epitafio que se corresponde con unos versos de su poema Alma y Tierra, de Poemas en América que dedicó a María Luisa en 1955:
"Que mi alma no precisa sepultura
ni el tiempo quiere ya limitaciones,
horas y muros para mí acabaron"
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DESPEDIDA
No hay amor sin sospecha,
ni reposo sin miedo,
ni amistad sin codicia.
Quédate, mundo, adiós...
Manuel ALTOLAGUIRRE, Poemas en América, 1955

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