lunes, 12 de julio de 2010

LOS COLORES DEL DESIERTO

WADI RUM - Foto de María Abril
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LOS COLORES DEL DESIERTO
Por MARÍA ABRIL
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He vuelto a Jordania después de 2 años. Muchas fueron las cosas que me asombraron de este país la primera vez que entré en contacto con él, la amabilidad, la calidez, los paisajes su historia y sus monumentos. Esos paisajes que se balanceaban entre el desierto y el mar muerto y que me ofrecieron una gama de colores de indescriptible belleza y que procuré retener en mi retina durante mucho tiempo. Hoy he vuelto a recuperar algunos de ellos y mis sentidos volvieron a mostrarme la belleza de la tierra.
Me había llevado muchos recuerdos y esperaba con el segundo viaje recuperar algunos y crear de nuevos. Pero entre todas las cosas que me fascinaron hubo una que lleno mi ser, el desierto de Wadi Rum.
Wadi Rum, me ofrecía de nuevo sus naranjas, sus ocres, sus marrones, y en algunos puntos los verdes y azules, y al final los colores indescriptibles de la puesta del sol. Y allí sentada miraba de nuevo el espectáculo de indescriptible belleza, ya que se unía el silencio, la calidez y el ocaso del día. Pude observar cómo a la retirada del sol llegaba la luna, despidiéndose uno con sus colores anaranjados y rojizos, y saludando la otra con su luz más blanca. Entonces, pasaron en silencio los beduinos, oí rezar a los conductores de los vehículos que nos habían traído hasta ese paraje, y en compañía de una copa de cava, seguí observando cómo se mostraba el desierto frente a mí. Me sentí en comunión con él, me llené de fuerza y me hizo sentir cuán pequeña soy frente a la inmensidad de una naturaleza aún poco maltrecha por la mano del hombre.
Y fue, en ese espacio atemporal, donde me sentí en paz conmigo misma durante unos minutos breves, fugaces e intenso. Gracias Wadi Rum por seguir aún tan virgen y permanecer callado en el tiempo y por aceptar que un pequeño grupo de turistas transgreda por unas horas tu silencio y tu belleza. Volverás a recuperarla en breve y espero que algún día vuelva a ti, para recuperar en mi retina tus colores y descubrir alguna cosa nueva en tus entrañas.
Salam! Wadi Rum. Hasta la vuelta.

Maria

WADI RUM - fotos MARÍA ABRIL



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