martes, 6 de julio de 2010

LA VENGANZA DE ELY (I)

ELY, EL JEFE DE LOS REBELDES DE SMARA
(Picasso, 1933, 34x 45 cm. Tinta sobre papel encolado)

PICASSO estaba veraneando en Cannes en agosto de 1933, con su mujer Olga y su hijo Pablo. El día 15, el diario París-Soir publicaba en su portada la noticia de la captura del jefe de los guerrilleros que combatían la presencia francesa en el Sáhara. Los detenidos pertenecían a la tribu de los Erguibát y luego serían condenados a muerte y fusilados. El titular es "A las puertas de Smara la ciudad prohibida". El gesto de Ely es de preocupación, pero no de miedo; de resignada dignidad. Picasso leyó la noticia y arrancó la página del periódico, como hizo otras muchas veces por cierto, y dibujó a Ely con la altiva mirada de un digno jefe guerrero. En varias fechas, la ciudad de Smara fue saqueada por las tropas francesas, robados sus más de 5000 manuscritos y libros de la biblioteca del Chej Ma-el-Ainín antes de su muerte en 1910. Los libros y manuscritos saqueados fueron llevados a París y allí siguen.

En el museo parisino de Picasso, en la rue Thorigny y en el antiguo palacete de Salé, es donde se encontraba depositado el original de Ely. Entre abril y junio de 2003 se realizó una exposición de 150 obras consideradas menores del genial pintor. Entre ellas estaba el retrato del jefe Erguibát, realizado por el pintor malagueño en Cannes en agosto de 1933.



En aquellas fechas puse el siguiente anuncio en un periódico:

"Se busca mujer intrépida, con espíritu aventurero, alma rebelde y amante del riesgo. No importa la edad. Se trata de robar un cuadro en un museo francés y luego pedir un rescate. Interesadas dirijanse a la cafetería Maravillas de Malasaña y pregunten por Teo Olañeta. Me reconocerán porque las recibiré con un mapa de Marruecos, una brújula y los Cuadernos de ruta de Michael Vieuchange. Abstenerse curiosas"
***
Recibí tres visitas. La primera de ellas de la policía, a la que ya esperaba. Afortunadamente no es delito de inducción al robo si el mismo, además de no haberse producido, lo es en otro país. No pudieron detenerme. Luego recibí dos visitas de dos formidables mujeres. No aceptaron venir las dos juntas y tuve que elegir. Nunca las olvidaré. Durante varios meses preparamos el asalto al museo en esta cafetería del Malasaña.



La preparación fue minuciosa, dentro de lo que puede considerarse una preparación minuciosa entre cervezas, porros y otras alegrías. Pero todo era perfecto: planos, datos, itinerarios, horarios, ciudades, etc. Hasta que llegó el día del asalto. Fuimos a París y realizamos el robo. Luego recorrimos más de dos mil kilómetros para llevar el dibujo de Picasso a un lugar y un país que no puedo revelar aún.

Naturalmente, nadie nos creyó. Nadie me ha creído. Pero ha llegado el momento de revelar la verdad y pedir el rescate. Sólo hay un problema. La chica que me acompañó; la valiente e inolvidable mujer que realizó conmigo el robo, ha desaparecido. No consigo encontrarla aunque la he buscado por todos los rincones y bares de Madrid. Espero que lea este blog y se ponga en contacto conmigo. No nos creyeron, pero he aquí las pruebas.
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La venganza de Ely, 2010 (I)
J. Eduardo Sánchez

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